Historia de Dance Studio

Cuando Mireia Ridaura era niña soñaba con ser bailarina o actriz. Le apasionaba la interpretación y la posibilidad de expresar sus emociones a través de la danza.

Siendo tan solo una niña empezó su formación artística con la danza, y ya de más mayor fue evolucionando hacia el mundo del teatro y la comedia musical. Se formó en las escuelas más prestigiosas de Barcelona y complementó sus estudios con stages internacionales en Londres, Bruselas y Los Angeles.

Para Mireia, bailar era mucho más que un hobby, era el motor de su vida, pero no imaginaba que acabaría dedicándose a ella, no como bailarina sino como docente.

Paralelamente a su formación artística, se licenció en Filosofía y Ciencias de la Educación, donde desarrolló su faceta pedagógica y descubrió su vocación como docente. Posteriormente, estudió Medicina Tradicional China, a lo que acabó dedicándose profesionalmente y le permitió conocer y entender el cuerpo humano desde un nuevo punto de vista.

Al ser madre decidió volcarse por completo en sus hijos. Durante unos años centró todos sus esfuerzos en criarlos, dejando parada, temporalmente, su carrera artística y profesional.

Fue en el momento que quiso reincorporarse al mundo laboral, cuando tomó una decisión que cambió su vida: fusionó su trayectoria pedagógica con sus conocimientos de danza, naciendo así Dance Studio by Mireia Ridaura

Al preguntarle el porqué de abrir una escuela de danza, responde: "porque bailar da felicidad" y quería compartirlo con los demás. 

Fundó la academia en el año 2006; su primer nombre fue “Bailamos…?”( confiesa entre risas: “viene de la película: Shall we dance? con Richard Gere y Jennifer López. “Me impactó lo que representaba para el protagonista el hecho de bailar.”) 

El primer local era pequeño, se encontraba en un entresuelo en la Calle Capitán Arenas, solo tenía una sala y un vestuario mínimo, pero era el espacio ideal para iniciar su proyecto. Si todo funcionaba bien conseguiría suficientes alumnos y buscaría un local más grande.

Al preguntarle cómo dio a conocer la academia, explica: “yo misma diseñé los flyers de pubicidad y los repartí por las tiendas del barrio y en coches de la zona.” “Los vecinos ya me conocían así que aprovechaba para hablar con ellos y explicarles mi proyecto de primera mano.”

Fue precisamente así como consiguió sus primeras alumnas. “Un día al salir de casa, con los flyers en la mano, me crucé con un grupo de señoras vestidas de forma deportiva, parecía que iban de camino al gimnasio, me acerqué a ellas y las invité a una clase de baile sin compromiso.” “No solo aceptaron la oferta, quedaron tan encantadas con la clase que decidieron apuntarse.” Fue así como nació su primer grupo de “Señoras Estupendas”.

En unos meses la escuela pasó rápidamente de tener 5 alumnas a 60.

Durante el primer año, la academia tenía solo 2 profesores en plantilla, uno de los cuales era la misma Mireia, que a parte de ser la directora de la escuela, impartía la clases a las “Señoras estupendas” y, otra docente que impartía las clases de jazz y ballet para niños.

 

Poco a poco y a lo largo de los años, Mireia fue contratando nuevos profesores siguiendo la demanda y las modas en el mundo de la danza amateur.

Por la academia han pasado docentes y profesionales de distintas disciplinas: Bollywood, danza del vientre, tendencias más modernas como Zumba, Funky, Hip hop o Commercial Dance.

En tan solo un año y medio, dado el aumento de alumnos, tuvo que trasladar la academia a la localización actual: C/DoctorsTrias i Pujol, nr.11. Esta vez buscó un local más grande, que se adaptara a sus necesidades. Escogió uno que anteriormente había sido un bar, lo insonorizó y reformó por completo, transformándolo en el espacio que hoy en día es la escuela.

Este nuevo espacio le permitió ampliar su oferta más allá de las clases de danza. Fue a partir de entonces cuando empezó a ofrecer eventos, clases de baile particulares y cumpleaños tanto dentro como fuera de la academia.

Como anécdota inolvidable, recuerda las clases particulares que impartió a una pareja que quería aprender a bailar vals para su boda. “Todo hasta allí era normal, pero las clases tenían una particularidad, el novio era sordo y no quería que ello le impidiera bailar.” “Fue una experiencia increíble, ya que, gracias a las vibraciones de la música, la perseverancia y la ayuda de su pareja, él consiguió aprender a bailar perfectamente.” La pareja le regaló a Mireia el vídeo de la boda, ella confiesa que “verlos bailar el día de su boda, fue realmente emocionante.”

Con el paso de los años la escuela fue creciendo, gracias a la confianza de los alumnos y a los profesionales que trabajan en ella.

En 2016, para celebrar los 10 años de funcionamiento de la escuela, Mireia decidió cambiarle la imagen y el nombre. Pasó de llamarse “Bailamos…?” a “Dance Studio by Mireia Ridaura”. A partir de ese momento empezó a apostar más fuerte por las disciplinas de danza más modernas y le dio una estética más actual  tanto a la academia como a la web.

Al preguntarle por los momentos que más recuerda a lo largo de los años de funcionamiento de la academia, responde: “sin duda, los festivales de fin de curso”.

El festival es el momento más esperado tanto por profesores como alumnos. Es la ocasión en la que los alumnos pueden demostrar todo lo que han aprendido en la academia y vivir la experiencia de bailar y actuar en un teatro, es una experiencia inolvidable para ellos. 

 

Este evento se prepara durante todo el curso; hay mucho trabajo creativo detrás: el guión, las músicas, coreografías, el vestuario, la iluminación…

Los dos primeros festivales  se celebraron en un pequeño teatro de Sarrià con un presupuesto mínimo y con poquitos alumnos.

Posteriormente ya pasó a celebrarse en grandes teatros de Barcelona, como el Teatro Apolo o Teatro Victoria, donde han actuado grandes artistas nacionales e internacionales.

“Me gusta pensar que quizás, alguno de nuestros alumnos acabe actuando allí algún día, como actor o bailarín profesional. Pero lo que de verdad me importa es que todos mis alumnos disfruten de la experiencia maravillosa que es subirse a un escenario y bailar para el publico. Sentir la emoción inexplicable del escenario, los aplausos,….”

Durante estos años, cientos de personas han pasado y pasan por la academia, alumnos desde los 3 a los 85 años han aprendido a bailar, a cantar y a expresarse a través de la danza y, lo más importante, han descubierto por si mismos el mensaje que Mireia quiere transmitir: bailar da felicidad.

 

 

FOTOGRAFÍAS: 

1. Mireia, preparada para un festival de fin de curso, tenía 10 años.
2. Mireia bailando una coreografía de Bollywood, en el primer festival en el teatro de Sarrià.
3. Segundo festival, en el teatro de Sarrià, las niñas bailaban la canción del Libro de la Selva.
4. Actuación de Showdance, bailando Rafaela Carrá, en el teatro Poliorama. 
5. Primera actuación de las "Señoras Estupendas", bailando un cha cha cha en el teatro Poliorama.